Al salir de Granada camino de su exilio en las Alpujarras, cuando coronaba una colina, el rey Boabdil volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando de su madre la sultana Aixa "no llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre". Debido a esto esa colina recibe el nombre del Suspiro del moro
Amor Nazarí
Me apartan de tu lado, piel moruna,
de tus adelfas y tus frescas fuentes.
No tiene tu sabor ciudad alguna,
ni el duende que desbordas en tus gentes.
Me apartan de tu lado, ciego voy,
que no puedo olvidarme de tu sombra.
Condénese este día en el que estoy,
si nunca ya mi voz a ti te nombra.
Aún veo en la Sabika el fuerte rojo;
Su forma silueteada entre la aurora.
Y el corazón me llora de congojo,
pues lejos de su gracia me hallo ahora.
Y en el destierro, allende tu mirada,
dará un suspiro el alma que te adora.
Que nada se compara con Granada,
mi reino nazarí, mi amante mora.
Hija de Tántalo, era la madre de los Nióbidas, siete hijos y siete hijas. Orgullosa de su numerosa progenie, se jactó impúdicamente de haber superado a Leto, que solo había tenido a Apolo y Artemisa. Estos decidieron vengar el honor de su madre y mataron a los hijos de Níobe con sus flechas: Apolo se encargó de los hijos y Artemisa de las hijas, a excepción de Anfión y Melibea. Zeus, conmovido por el dolor de Níobe, la convirtió en una piedra de la que mana una fuente: las lágrimas de la madre que ha visto morir a sus hijos.
Níobe
¿Qué tienes, roca de pena
que entre grietas de tormento
corre el agua en sufrimiento
con resabio de condena?
Te hicieron fuente terrena
de enseñanza y escarmiento.
Mas tú gimes, y el lamento
se hace llanto que envenena.
¿Quién podrá, tu descendencia
que ballesta doblegó,
devolverte en complacencia?
La insolencia te venció.
Y tu maternal vivencia
por orgullo, sucumbió.
Los sefardíes son los descendientes de los judíos que vivieron en la Península Ibérica (España y Portugal) hasta 1492, y que están ligados a la cultura hispánica mediante la lengua y la tradición. La tradición musical de los sefardíes es muy parecida a su literatura. Tiene los mismos temas, como la Biblia, la naturaleza, la historia, la boda y la muerte. Las melodías son rítmicas, con repetición de versos y diversos instrumentos.
Una forma muy importante de la música sefardita es el romancero, que sigue siendo parte de la sociedad española hoy en día.
Tres hermanicas eran,
Blancas de rosa y ramas de flor
tres hermanicas eran
tres hermanicas son.
Las dos están cazadas,
la chica en pedrición.
El padre, con vergüenza,
a Rodes la mandó.
En medio del camino,
castiyo le fraguó,
de piedra menudica,
corral al rededor;
ventanas por los mares,
que no suba varón.
El varón, que ya lo supo,
a nadar ya se echó.
Sus brasos hizo remos,
su puerpo navegó.
Nadando y navegando,
al lugar ya arrivó.
—Echame tus trensados
que arriba subo yo.
Echó sus entrensados,
arriba lo subió.
Le lavó piezes y manos,
l'agua se bebió.
Le quitó y a comeres
pexcado con limón.
Le quitó y a beberes
vino de treinta y dos.
Le quitó y mezeliques
almendricas de Estambol.
En medio de los comeres,
agua le demandó.
Agua no había en caza,
a la fuente la enbió.
Al son de los tres chorricos,
la niña se durmió.
Por ayí pasó un cabayero,
tres bezicos le dio;
uno de cara en cara
y otro de corasón.
Al bezico de al cabo,
la niña se espertó.
—¿Qué hizites, cabayero,
matada merezco yo,
matada con un puño,
que dos no quero yo.
—No t'espantes, mi querida,
que'l tu amor so yo.—
La tomó del brasico,
a casa se la yevó.
Se siente sola la noche,
que anda de amores prendida.
Ansiosa, a la luz invoca.
No quiere verla dormida.
.
Se siente sola y no sabe
que es ilusorio su afán.
Pues cuando la aurora acuda
sus sendas, perecerán.
.
Sola en las sombras advierte
cómo la albada se apresta.
y llora por no alcanzarla
la noche, que ya se acuesta.