Hija de Tántalo, era la madre de los Nióbidas, siete hijos y siete hijas. Orgullosa de su numerosa progenie, se jactó impúdicamente de haber superado a Leto, que solo había tenido a Apolo y Artemisa. Estos decidieron vengar el honor de su madre y mataron a los hijos de Níobe con sus flechas: Apolo se encargó de los hijos y Artemisa de las hijas, a excepción de Anfión y Melibea. Zeus, conmovido por el dolor de Níobe, la convirtió en una piedra de la que mana una fuente: las lágrimas de la madre que ha visto morir a sus hijos.

Níobe
¿Qué tienes, roca de pena
que entre grietas de tormento
corre el agua en sufrimiento
con resabio de condena?
Te hicieron fuente terrena
de enseñanza y escarmiento.
Mas tú gimes, y el lamento
se hace llanto que envenena.
¿Quién podrá, tu descendencia
que ballesta doblegó,
devolverte en complacencia?
La insolencia te venció.
Y tu maternal vivencia
por orgullo, sucumbió.
servido por trovadora
7 comentarios
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domovilu dijo
HOLA TROVADORA!!!!!
Hace tanto que no te veía por aquí.
¿Qué cuentas de nuevo?
¿Por qué solo nos traes cosas tristes y melancólicas?
Saludos fractales para ti.
;-)
17 Agosto 2008 | 09:53 PM